22/3/16

Sevilla Vs Real Madrid. 1992. Cuando Maradona y Bilardo se paseaban por Sevilla

Diego Maradona en su presentación en el Sevilla FC


Por: Edwin Medina.


Bilardo llegó aquella noche a su casa y encendió la televisión para ver el resumen de la jornada dominical de la Liga Española.  Las imágenes que se reproducían frente a sus ojos no las podía creer. Comenzó prontamente a enfurecerse. Su semblante  se endureció. Sus puños se cerraron mientras golpeaba el sillón.

-       Pero qué hijo de puta.- Vociferaba el doctor.
        
El programa deportivo aún no terminaba. Pero Bilardo ya había visto lo único que le interesaba. Salió de su casa inundado de ira, rumbo a buscar  a Diego Maradona para cogerlo a trompadas.
Horas previas, de ese mismo día, Carlos Salvador Bilardo, técnico del Sevilla FC había sustituido a Diego Maradona por bajo rendimiento. A Bilardo que nunca se le escapó ningún detalle como entrenador, se distrajo en otros asuntos y no percibió la furia que generó en Maradona aquella sustitución. Mientras el petizo jugador caminaba lentamente con sus guayos Puma hacia la línea de cal para darle ingreso a su compañero, no paró de insultar a su DT.
 Horas después, las imágenes de aquel programa deportivo le hicieron dar cuenta que su amistad con su viejo aliado de batallas no era la mejor.
Bilardo es un hombre acostumbrado a ganar o ganar. La victoria por encima de todo. Así que si tenía que sustituir a su paisano por vencer, lo haría sin vacilación alguna. 
Bilardo veía en los insultos que le dedicaba Maradona, una traición al entrenador que creyó en él: Previo al Mundial de México 86, Bilardo le entregó la cinta de capitán a Diego Maradona arrebatándosela al histórico Daniel Pasarella, creando una gran polémica en el país gaucho.

Bilardo llegó a la casa de Maradona en Sevilla para encarar al 10, pero Maradona  había viajado a Madrid. El martes, cuando se reanudaron las prácticas Maradona no asistió. A la tarde, Bilardo lo fue a buscar de nuevo y cuando la mujer de Diego abrió la puerta, Bilardo entró disparado putiando a Maradona y le tiró la primera trompada.
El periodista español Antonio Salas decía que el mejor chaleco antibalas que existe en cualquier parte del mundo es la sonrisa; recordó aquella frase cuando en un reten en Medio Oriente un soldado israelí le apuntaba directamente al rostro con su fusil.
Pero Maradona por supuesto no le contestó con una sonrisa a las balas disfrazadas de nudillos a Bilardo y comenzó la pelea. Los separó la esposa y el representante de Maradona que estaba en la casa.
Al día siguiente Maradona apareció en casa de Bilardo, presentó disculpas y se fueron a tomar cerveza.

Bilardo fue más que un entrenador para Maradona, y Diego fue más que un jugador para Bilardo. Por eso, las ofensas de un lado para el otro eran más dolorosas que cualquier otra.
El doctor, como también se le conoce a Bilardo, fue como un segundo padre para Maradona. Lo dirigió entre 1982 y 1990.
Cuando Bilardo comenzó a dirigir al Sevilla en 1992, pensó en el Dios humano más existente, como describió Galeano a Diego, para salir campeón de España. Bilardo siempre fue un apoyo para el astro argentino, lo aconsejaba, lo entendía y le alcahueteaba todo, menos la droga.
 Bilardo vivió en Colombia en la época de la efervescencia del narcotráfico. Eran los años 80 cuando Bilardo dirigió a la Selección Colombia, y  4 años atrás al Deportivo Cali, subcampeón de la Copa Libertadores de 1978. En su estadía en Cali, conoció según palabras del mismo Bilardo, jugadores de gran talento, pero desperdiciados por falta de disciplina. El aguardiente y la salsa eran peores rivales para los jugadores del Cali, que sus antagonistas  América de Cali o el Atlético Nacional de Medellín.
Bilardo impuso sus métodos estrictos, pero daban pocos resultados, se dio cuenta que para acabar con la idiosincrasia fiestera del jugador colombiano se debía trabajar en la mente de los más jóvenes. Los viejos, ya estaban muy viciados por el entorno.
Bilardo aseguraba que Colombia seria en los 90 después de Brasil y Argentina, la que mejor fútbol expresaría en el continente. Y no se equivocó.
Partió de Colombia rumbo a remplazar a su antítesis futbolística Cesar Luis Menotti en el banquillo de la selección Argentina. En medio de muchas críticas partió a México a disputar el Mundial de fútbol. Con Maradona capitán y figura ganó la Copa Mundo. Todo el pueblo argentino a su vuelta le pidió disculpas. Cuatro años después Maradona y Bilardo viajan a Italia a defender la copa. Diego con su tobillo hinchado del tamaño de una naranja, llevó hasta la final a la Argentina, pero el trofeo terminaría siendo levantada por Beckenbauer en el banquillo y Matthaus en el césped. Luego de la final, El Doctor y El Pelusa, toman caminos desiguales.
Dos años después se vuelven a encontrar en Sevilla. El objetivo: Salvar al Sevilla del descenso y pelearle al Madrid y al Dream Team de Cruyff la Liga. El mundo del fútbol aún no conocía la palabra efedrina, Suker se distinguía como la futura joya de Los Balcanes, Simeone ya mostraba su talento y furia en el medio campo y con Bilardo en la dirección técnica los hinchas del Sevilla tenían todo el derecho a ilusionarse. Pero el binomio Maradona Bilardo fue tan efímero como el matrimonio de Ángela Vicario y Bayardo San Román  en Crónica de una muerte anunciada. Solamente una temporada duró Diego en Sevilla. Marchó rápidamente, al igual que Bilardo que renunció porque según él, habían muchos líos en el interior del club.

Queda en el recuerdo de los sevillistas que el mejor jugador del siglo XX se paseó por el Ramón Sánchez Pizjuan y el gran partido de Diego al Real Madrid.

Lo que sería una historia con un color especial en Sevilla con el mejor jugador de la época y con uno de los mejores entrenadores del mundo en aquel entonces, terminaría en nada para el equipo más veces campeón de la Europa League. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada